Una mano amiga…

Como sabéis si nos seguís asiduamente, en la Asociación Habito y concretamente en el proyecto Habitando, trabajamos con familias/personas en situación de exclusión social y residencial extrema.

Este mes queremos mostraros un testimonio que nos llena de esperanza y que esperamos que sea un impulso para muchas más gente

S. es una mujer con 4 hijos menores de edad que desde que nació ha tenido que hacer frentela exclusión residencial y social de forma cronificada y que ha visto cómo sus hijos han nacido y crecido en las mismas condiciones de precariedad, privados de las oportunidades y experiencias positivas que tienen sus iguales.  Desde hace más de 10 años es participante activa  del proyecto Habitando, vinculándose a diferentes actividades y procesos de participación y transformación, entre ellos el de acompañamiento social, dirigidos a al desarrollo de sus potencialidades y fortalezas,  y a la promoción social.

Coincidiendo con el principio de la pandemia la situación de esta familia monoparental empeoró y S. ha luchado aún más superar los problemas que afectan a su día a día  y mejorar sus condiciones, por ella, pero especialmente por sus hijos.

Pero la experiencia que aquí compartimos, no es solo la de S., esta historia no sería posible sin hablar de una vecina de nuestra región, es por ello que ahora nos toca hablar de otra mujer, de quién podemos decir que no ha sufrido la situación de S. pero que con gran esfuerzo saca a sus hijas adelante y que en ocasiones ha estado sola para afrontar las adversidades. Esta mujer, que se ha visto afectada, como tantas personas, por la crisis económica que ha traído consigo la pandemia y la crisis socio sanitaria de la covid-19, ha padecido perdidas en su negocio y principal fuente de ingresos, y  ha tenido la necesidad de alquilar la vivienda que todavía paga para poder salir adelante.  En un escenario tan incierto como este, y aun teniendo más personas interesadas en la vivienda, al conocer a S. ha querido tenderle una mano, o como ella misma dice “nos tenemos que ayudar unos a otros y más ahora en estos momentos”.

Libre de prejuicios ha empatizado con S. y ha querido ser partícipe de esa gran mejora en la vida de esta familia solidarizándose con el sufrimiento del prójimo en una sociedad cada vez más individualista donde se oculta el desamparo en el que viven tantas personas, y con demasiada frecuencia cerramos los ojos ante las dificultades del otro, como si no fuéramos parte de una misma comunidad.

Esta experiencia abre una puerta en medio de tanto miedo e incertidumbre en el que vivimos actualmente, nos muestra una mirada en la que todos somos iguales sin importar nuestro origen, ni nuestra clase social, ni nuestros conocimientos, ni nuestros ingresos,  nos anima a dar lo mejor de nosotros mismos sabiendo que tenemos el apoyo de nuestros semejantes derribando barreras que a veces parecen imposibles de traspasar.

 Desde esta plataforma queremos dar las gracias a M. en nuestro nombre y en el de S. y queremos transmitir nuestro apoyo a S. porque sabemos que aunque ha mejorado su situación habitacional tendrá que seguir luchando por mantenerse en ella y mejorar su vida, ahora S. tiene ante sí un nuevo sendero de oportunidades, y muchos, de esta experiencia destacamos el lugar de la esperanza y el apoyo de la comunidad como elementos decisivos para alcanzar un mundo más justo.

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